Un huevo de unicornio: viviendo de cerca el éxito de EGG

Una de las primeras cosas que le escuchamos decir a Nacho Gómez Portillo – founder y mente detrás de EGG – fue “Quiero cambiar el mundo”. Spoiler alert 1: la frase no era un intento de causar una primera impresión impactante sino que era un deseo real. Spoiler alert 2: Además de ser un deseo, fue una anticipación del presente. EGG está cambiando el mundo, desde la educación.

Arranquemos con una explicación de qué es EGG Educación lo más simple que podamos:

EGG es un método educativo. Se basa en la cooperación como principio madre (“la cooperación va a cambiar la educación del mundo” dicen en su web). Lo que hace es entender qué dice la ciencia sobre la cooperación – ¿cómo se da? ¿qué se necesita? ¿cómo sucede? – y aplica todos esos principios y elementos a su método. El sistema está pensado para que a través de la cooperación se aprenda mejor, se enseñe, se llegue a soluciones, se impacte positivamente en el entorno.

Usa como principios la diversidad, la interacción, el trabajo en equipo e innova a través de la tecnología. Porque además de ser muy disruptivo desde su concepción, una de las cosas más locas e innovadoras de EGG es que diseñaron una plataforma digital donde sucede la magia. Y parte de la magia es lo que llaman “el Algoritmo de la Cooperación Humana” que es básicamente un algoritmo que analiza interacciones, evolución e información de cada parte del grupo y así va proponiendo distintos equipos de trabajo. Según lo que pasa un día, el algoritmo te dice con quién trabajás mañana. Sí, ese nivel.

Para entender más y mejor de qué se trata les recomendamos que vayan a su sitio web, que tiene mucha data y mejor explicada, pues al fin y al cabo la mente científica está allá.

Bueno, ahora que nos conocemos todos – ustedes a EGG, EGG a nosotros, ustedes a nosotros – vamos a los que nos interesa contarles: por qué EGG se convirtió en un caso de éxito, en expansión sin límites y con inversores que los aman (entre ellos está Embarca, por supuesto).

https://twitter.com/m_belenf/status/971888451279900672

En marzo de 2018 Belén Fernández (sí, nuestra Belén miembro de Embarca) tuiteaba la bienvenida al primer batch de Embarca entre los que se encontraba EGG. En ese momento los acompañamos en su etapa seed, con una primera inversión con la que – entre otras cosas – lanzaron los cursos de Programación y MKT Digital que hoy mantienen junto con los preuniversitarios.

A fines del año pasado, levantaron otra ronda de inversión de 825.000 USD de la que formamos parte nosotros con el fondo de inversión de Embarca junto con Alaya Capital de Chile e inversores privados como Luis Robbio (Belatrix) y Roby Souviron (Despegar). Esta ronda es la que les permitió encarar su expansión en Chile y resto de Argentina. A principio de año instalaron su base operativa en Santiago, hoy tienen 900 estudiantes, muchos pertenecientes a los barrios más humildes del país. Parte de un acuerdo que hicieron con Fundación de la Familia, que depende de la Presidencia de Chile.

¿Termina ahí? No. Lejos de quedarse quietos en pandemia, el equipo tuvo listo su producto 100% online en solo una semana, lo que les permitió estar celebrando un 2020 de más crecimiento. En los últimos 6 meses, lograron 15 mil usuarios de su plataforma.

Hoy la plataforma se usa en colegios y preuniversitarios mendocinos. Buenos Aires también tiene su colegio que lo utiliza con muchos esperando la presencialidad para adoptarlo. Están haciendo pruebas en Colombia y México, y pronto va a comenzar a aplicarse en escuelas públicas del Nueva Jersey.

Algo de lo que estamos firmemente convencidos – y acá muchos podrán llamarnos sentimentalistas pero qué le vamos a hacer – es que la relación founders/inversores tiene más que ver con lo humano que con lo numérico. Es un click, una elección, un acto de confianza, de embarcarse juntos y confiar en el vuelo del otro. Ahí, los números importan porque marcan el terreno y aportan certezas. Pero no son suficientes. Es lo humano lo que nos une con nuestros proyectos y lo que logra que una startup crezca sin límites. Y en EGG el factor humano es enorme.

El equipo que tienen es de 50 personas y continúa en aumento. Es un equipo muy potente, capacitado, diverso y completo. A la cabeza están Nacho con su mente científica y apasionada, y Caro Pérez Mora, con su visión de marketing y la sonrisa quizás más grande de todo el equipo. Los que siguen son referentes, la tienen clara, saben mucho de su área y ponen todo en su laburo. La fortaleza del equipo la conocíamos, en el 2020 la comprobamos. Se adaptaron rapidísimo y la siguieron rompiendo.

Suele ser una pregunta muy común que les hacen a los fondos de inversión la de ¿qué buscan en una startup para elegirla e invertir en ella? Sin sonar chupamedias, EGG encarna muy bien lo que tiene que tener el proyecto perfecto: potencia en el equipo y visión. La visión a largo plazo de EGG fue y es muy desafiante y sólida, saben qué es lo que quieren construir, saben que quieren realmente quiere cambiar el mundo y la educación. Tienen un propósito muy claro, a través de la cooperación. Lo que fueron diciendo que iban a hacer, lo fueron ejecutando y se fue cumpliendo. Su objetivo de facturación y expansión ya lo cumplieron en el año con una pandemia en el medio, mientras algunos todavía arrancamos a hablar en Zoom con el micrófono muteado y nos damos cuenta a la mitad de la frase.

Pero, hablando en serio, en eso creemos. En la visión y en la potencia del equipo. En las startups que quieren causar impacto, en las que crecen sin detenerse, en las que tienen base tecnológica pero corazón humano.

Queríamos tener la visión del founder sobre por qué trabajar con un fondo de aceleración. Nosotros sabemos por qué quisimos embarcarnos con EGG pero queríamos poder contar por qué EGG se quiso subir al vuelo de Embarca. Hacemos ctrl+c ctrl+v de la respuesta para no romper ningún concepto: Como siempre cuento, el que EGG haya sido invertido por Embarca ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado. Más allá del aporte económico, que siempre ayuda, nos dió las herramientas para profesionalizar nuestro trabajo, de ordenar los procesos y entender cómo una startup con aspiraciones globales, tiene que pensar, actuar y planificar. Además nos abrió, y abre continuamente nuevas puertas, vínculos de importancia para cada estadio que transitamos.

EGG quiere cambiar el mundo a través de la educación. Nosotros queremos cambiar el mundo a través de las ideas. Conectando gente. Impulsando proyectos. Elevando las startups que vienen listas para causar impacto real. ¿Se suman al vuelo?

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